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Author: José María Cavalleri
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To: RP
CC: Lucha de masas para recuperar la Argentina
Subject: [R-P] [UCE] ¿Tiene que ver con chantaje el espionaje de la NSA?
¿Tiene que ver con chantaje el espionaje de la NSA?

Dave Lindorff
Information Clearing House

Traducido para Rebelión por Germán Leyens


Un revelador artículo en primera plana en el New York Times de hoy (“Intercepción telefónica a Merkel da una idea de vasta red de
espionaje”) informa cómo el programa global de espionaje de la NSA, que
tuvo su origen por lo menos a principios del gobierno de Bush/Cheney,
estaba registrando conversaciones telefónicas (y sin duda más tarde las
comunicaciones por Internet) no solo de dirigentes como la canciller
alemana Angela Merkel, sino también a la líder de la oposición Merkel
antes de que su partido llegara al poder en Alemania.
Como dice el Times, el monitoreo de teléfonos, que en realidad se remonta a la Era de la
Guerra Fría antes de 1990, “no se limita realmente a los 35 dirigentes
de países como Alemania, e incluye también a sus principales asistentes y a los jefes de partidos de oposición”.
Es algo bastante
significativo, y el periódico dice que ha sabido, primordialmente
gracias a revelaciones de documentos publicados por el informante
fugitivo Edward Snowden, que el espionaje fue incluso más lejos, para
tener en la mira a posibles futuros dirigentes de así llamados “Estados
amigos”.
Pero el Times acepta sin cuestionarla la
explicación presentada por el mentiroso profesional James R. Clapper,
director de inteligencia nacional y máximo jefe de la controvertida
Agencia de Seguridad Nacional (NSA), de que su espionaje a dirigentes
actuales y potenciales era, es y ha sido, ante todo, bien conocido por
presidentes, y en segundo lugar que su propósito era simplemente ver “si lo que dicen es compatible con lo que sucede realmente, y cómo las
políticas de otros países “tienen impacto sobre nosotros en toda una
serie de temas”.
Es bastante amplio. La primera
explicación es realmente una forma eufemística de decir que la NSA
quiere ver si los pretendidos amigos y aliados de EE.UU. están
mintiendo. La segunda es una forma eufemística de decir que EE.UU. espía para obtener información confidencial sobre los objetivos estratégicos y estrategias de sus aliados, y probablemente sus posiciones de
negociación sobre cosas como tratados de comercio, regulaciones
internacionales, etc.
Lo que el Times no pregunta
en todo su informe sobre este programa de espionaje de dirigentes y
potenciales dirigentes es si podría haber otro motivo para esta
extraordinaria campaña de espionaje de dirigentes: el chantaje.
¿De qué otra manera explicar la reacción remarcablemente tibia de
dirigentes que son víctimas de este espionaje por la NSA sobre sus
comunicaciones privadas? ¿De qué otra manera explicar la renuencia de
otorgar refugio a Snowden, quien después de todo les ha permitido
conocer la perfidia de EE.UU.? ¿De qué otra manera explicar la supina
aquiescencia de Europa frente a EE.UU. en sus guerras criminales contra
Iraq y Afganistán, y su apoyo incondicional a Israel?
El Times tampoco formula la siguiente pregunta obvia, que es: Si la NSA está
espiando de un modo tan amplio y exhaustivo a dirigentes extranjeros,
grabando realmente las conversaciones, no solo los números que son
llamados, y somete las grabaciones a búsquedas de palabras clave, ¿no es probable que haga lo mismo con dirigentes en EE.UU.? Y si es posible
imaginar que la NSA está posibilitando el chantaje de dirigentes
extranjeros, ¿no es igualmente posible que lo mismo ocurra en el
interior del país?
Siguiendo esta línea de pensamiento,
deberíamos reflexionar a continuación sobre quién realizaría el
chantaje. Ha habido alguna sugerencia de la Casa Blanca de que el
presidente “no sabía” del espionaje a Merkel y otros dirigentes. Clapper y el director de la NSA Keith Alexander han negado que el presidente no haya sido informado sobre su espionaje a dirigentes de naciones amigas, pero se sabe que los dos son mentirosos respecto a las acciones de la
NSA. Por cierto, Clapper fue obligado a admitir que mintió al Congreso – y ahí mismo tenemos evidencia prima facie de que la NSA ha estado
chantajeando a miembros del Congreso, o por lo menos que los miembros
del Congreso piensan que son vulnerables a chantaje. Esto es porque a
pesar de la escandalosa ofensa de Clapper al mentir al Congreso sobre el masivo programa de espionaje de su agencia, ni un miembro del Senado o
de la Cámara, o de los dos Comités de Inteligencia del Congreso, ha
solicitado una resolución por desacato en su contra.
¿Cómo es posible algo semejante? ¿Miembros del Congreso citan rutinariamente o amenazan con citar a personalidades deportivas por desacato al Congreso por mentir a senadores o representantes sobre su uso de esteroides, y a pesar de ello, cuando el jefe de la organización de espionaje de la
nación miente sobre una operación de un tamaño sin precedentes,
simplemente lo dejan pasar?
Tiene que haber un motivo para tal cobardía ante semejante insulto institucional.
Es realmente sorprendente que con todos los crímenes que son cometidos
contra la Constitución por este gobierno, las guerras ilegales, el
espionaje contra ciudadanos, las mentiras de la Casa Blanca, y la
abyecta rendición regulatoria ante la industria bancaria –una industria
universalmente denigrada por el público estadounidense– que ni un solo
miembro del Congreso haya tenido el coraje de presentar una resolución
de acusación de juicio político, tal como lo hizo el representante Henry Gonzales (demócrata de Texas) contra George H. W. Bush en enero de
1991, cuando el presidente Bush padre lanzó la primera guerra de EE.UU.
contra Iraq. Es realmente sorprendente que en esta era de rutinarios
abusos constitucionales y crimen corporativo rutinario, no haya habido
ningún senador Wayne Morse para cuestionar toda la premisa de lo que se
está haciendo. Hay que recordar que fue el senador Morse (demócrata de
Oregón) quien, junto con el senador Ernest Gruening (demócrata de
Arkansas), votó contra la resolución del Golfo de Tonkin que lanzó a
EE.UU. a una masiva guerra hecha y derecha en Indochina. (A propósito de este tema del chantaje, después que Morse votó contra la fraudulenta
Resolución Tonkin, y mantuvo su oposición abierta a la Guerra de
Vietnam, se supo posteriormente que el presidente Lyndon Johnson ordenó
que el FBI vigilara al senador en un esfuerzo por descubrir información
que pudiera ser utilizada para silenciarlo o derrotarlo políticamente.)
Yo diría que es casi seguro que el espionaje de la NSA a dirigentes
extranjeros es solo la punta de un iceberg político de espionaje, y que
el verdadero horror es que está espiando a políticos dentro de EE.UU., y probablemente lanzando indirectas para dejar en claro que está en
condiciones de chantajearlos. La pregunta es por cuenta de quién puede
estar actuando la NSA. Normalmente se podría suponer que es por cuenta
del presidente y de la Casa Blanca, como fue el caso durante el período
del presidente Johnson. Pero en la época actual, podría ser que haya
otros que están a cargo. Esto podría explicar la fenomenal debilidad y
carencia de voluntad política y coraje del actual presidente.
Seguramente el presidente Obama sabe que los votantes que lo eligieron
quieren un programa agresivo de creación de empleos, quieren el fin de
las guerras en el extranjero y un recorte de las fuerzas armadas,
quieren que los grandes bancos sean disueltos, y quieren atención
sanitaria nacional, no una Ley de Atención Asequible (sic) dirigida por
la industria de seguros que los obliga a comprar seguros de una compañía privada, permite que los aseguradores sigan extrayendo beneficios del
sistema. Sabe también que el público no quiere recortes en la Seguridad
Social y en Medicare, sino la expansión de ambos programas y mejoras en
las prestaciones. ¿Por qué iba a socavar el presidente su propio legado y las perspectivas futuras de su propio partido al no presionar a favor
de alguno de estos temas? ¿Por qué iba a hablar continuamente de un
“Grandioso Pacto” que involucraría la reducción de prestaciones para los pobres y los ancianos – dos baluartes de la mayoría del Partido
Demócrata?
¿Será que él también teme ser chantajeado, o que ya ha sido exitosamente chantajeado?
Por cierto no conozco la respuesta a estas preguntas, pero en este momento necesitan obviamente ser formuladas y consideradas.
Hace años, tuve la oportunidad, con otros colegas periodistas, de tener una
cena extraoficial con Stanley Sporkin, quien es actualmente un juez
federal en retiro, pero en aquel entonces era jefe de la división de
puesta en vigor de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por su sigla en
inglés). Uno de los miembros de nuestro grupo le preguntó cómo la SEC
lograba descubrir algunas de las barrocas artimañas corruptas que
investiga (era durante el último año del gobierno del presidente Jimmy
Carter, cuando la SEC todavía investigaba realmente la corrupción en
Wall Street). Sporkin nos dijo que miembros de su personal de puesta en
vigor en realidad pasaban su tiempo imaginando maneras de defraudar a
los inversionistas. Una vez que habían imaginado un camino corrupto,
salían y buscaban evidencia de que existiera y, típicamente, encontraban a alguien que lo estaba haciendo.
Lo mismo, sospecho,
vale para las increíbles nuevas capacidades de espionaje tecnológico de
la NSA. Si alguien puede imaginar que esa Kafkaesca agencia está
haciendo algo, es casi seguro que la NSA lo esté haciendo. Y ahora
mismo, imagino masivos chantajes políticos de la NSA dentro y fuera de
EE.UU., en una escala asombrosa y sin precedentes. Y, a propósito, otro
informante de la NSA, Russell Tice, ha dicho que mientras estaba en la
NSA sabía que la agencia, en 2004, espiaba a Barack Obama, quien
entonces era solo un candidato demócrata al Senado de Chicago. Además,
incluso si miembros del Congreso y jueces federales solo piensan que
están siendo espiados y por lo tanto son vulnerables a un chantaje, no
es probable que se salgan de la línea y que voten o dictaminen de manera incorrecta.
La única pregunta restante es ¿quién está
detrás de todo este espionaje y posible chantaje? ¿Es la propia NSA un
operador trapacero que actúa para proteger y expandir su propio poder?
Es posible, pero es más probable, imagino, que algún “gobierno
permanente” más amplio compuesto de jefes de intereses corporativos
cruciales –tal vez dirigentes de los sectores financieros y de los
sectores militares y de inteligencia y unas pocas otras industrias clave como las compañías petroleras– esté controlando entre bastidores.
Tal vez Snowden tenga la respuesta a esta pregunta. Si no la tiene, no nos
queda otra alternativa que esperar que aparezca el próximo valeroso
informante.
Dave Lindorff es miembro fundador de ThisCantBeHappening! donde este artículo fue publicado originalmente.
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article36712.htm