[R-P] [José Vicente Rangel] Maduro, ¡vete ya!]

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Author: Néstor Gorojovsky
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To: Lucha de masas para recuperar la Argentina
CC: Lucha de masas para recuperar la Argentina
Subject: [R-P] [José Vicente Rangel] Maduro, ¡vete ya!]
http://www.aporrea.org/oposicion/a176256.html

“Maduro, ¡vete ya!”
Por: José Vicente Rangel

1 ¿Cómo calificar lo que plantean algunos dirigentes de la oposición?
¿Acaso como una novedosa doctrina constitucional consistente en fijar,
a capricho, el lapso del mandato presidencial? ¿Quién lo establece?
¿Quién precisa su duración? ¿La Constitución o la actitud política,
personal o grupal, que se considera con derecho a hacerlo en base a la
interpretación de un oscuro e impreciso sentir nacional?

2 Porque a Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República
Boli variana de Venezuela, electo democráticamente por la mayoría el
14 de abril de este año --de acuerdo a lo consagrado en la Carta Magna
y leyes sobre la materia--, que apenas acaba de cumplir seis meses en
el ejercicio del cargo, dirigentes de sectores de la oposición lo
emplazan a que abandone la presidencia. No es cuento. Lo declaran,
paladinamente, entre otros, el máximo líder de Primero Justicia, Julio
Borges, quien afirmó en estos días: “El país no puede soportar más
meses a Maduro en el poder”; la diputada independiente María Corina
Machado, que dijo que “el objetivo del 8 de diciembre es la
sustitución del gobierno” -es decir, que conforme a esta opinión, los
próximos comicios municipales no son para elegir alcaldes y
concejales, sino para definir el destino de la presidencia de la
República--; otros, a su vez, no se atreven a abordar el tema por todo
el cañón, y sesgan el petitorio, o lo edulcoran, como ocurre con la
desafortunada declaración del gobernador Henry Falcón. Y hay, incluso,
los que piden a Maduro que renuncie por “patriotismo” como lo hizo De
Gaulle en un contexto diferente.

3 Con matices, la oposición adopta una conducta similar sobre el tema.
Se trata de una concepción horizontal, de facto, convertida en
doctrina. Que consiste en difundir la especie de que la duración del
período constitucional no tiene que ver con lo que pauta la
Constitución, sino con lo que cualquiera especula de acuerdo a la
percepción personal que tenga de la situación. Es un sentimiento
arraigado en la oposición contrario a la Constitución del 99,
proveniente del desprecio hacia ésta, aceptada hoy por razones de
conveniencia circunstancial. Igual sucedió a comienzo del período
presidencial de Chávez, electo por abrumadora mayoría en 1998. Fue ese
el inicio de un desconocimiento permanente por partes de la oposición
del ordenamiento constitucional y las reglas de la democracia. Para
ponerlo de otra manera: fue la entronización de lo que el chavismo
caracteriza como “golpe de Estado permanente”. Que, en la práctica,
desconoce todo vestigio de legalidad y acaba con rasgos esenciales de
la democracia, como son, el respeto a los resultados electorales y la
duración del período constitucional.

4 Para aquel entonces, la conjura comenzó promoviendo la salida del
presidente. La consigna, “Chávez, ¡vete ya!”, se difundió profusamente
y sirvió de estímulo al revanchismo de los desplazados del poder:
puntofijistas nostálgicos, clase política tradicional, empresarios,
jerarquía de la Iglesia y, por supuesto, el largo brazo del gobierno
norteamericano. La campaña se tradujo en subversión. En una arremetida
feroz contra las instituciones que explica el discurso de Carmona del
12-A y el decreto de disolución de los Poderes Públicos. La
continuidad de esa conducta opositora durante los 15 años del proceso
bolivariano, indica coherencia, perseverancia. Que el planteo es parte
de una concepción de la subversión, mezcla de la defensa irracional de
poderosos intereses, odio social, desprecio al pueblo, y una suerte de
mesianismo que confiere a las elites atributos salvadores. De nuevo
hoy se visibiliza esa tendencia, con definidos rasgos fascistas. Ya el
blanco, obviamente, no es Chávez: es Maduro. Por eso se habla de salir
de él ahora mismo. De saltarse las previsiones constitucionales. De
desconocer el Estado de derecho. Y, en el colmo del paroxismo
golpista, cobra cuerpo la tendencia a desafiar otra vez la realidad.
Sin que importe la sangre que pueda correr. Ya lo hicieron el 15 y 16
de abril, cuando provocaron la muerte de varios venezolanos. Por eso
nadie puede bajar la guardia en los actuales momentos, cuando la
conjura retoma el curso trazado tiempo atrás, por cierto, única
actividad en la que el liderazgo opositor es consecuente.

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría